Amores de cine.
Es raro el día que no nos levantamos con una noticia de malos tratos a mujeres por parte de sus maridos. Pero hoy no quiero hablar de forma negativa, me gustaría hacer ver que "los amores de cine" los verdaderos, los que duran y terminan "comiendo perdices", existen y así hay que creerlo.
¿Cual es el secreto de esas parejas? No es que no tengan problemas sino que han sabido alcanzar una convivencia plena y han sabido resolver los inconvenientes que la vida les ha ido presentando.
El noviazgo tiene su sentido,
y es el de ir conociendo al otro, y que el otro te vaya conociendo a ti. Saber acoplarse, aprender a compartir, a resolver, a aceptarse, a convivir, a rectificar, a disculparse, a no sentirse dueño del otro.....en definitiva, a querer.
¿Cuáles serían las claves de la felicidad de estas parejas?
En primer lugar, el diálogo. Hablar, conversar, aprender a mirarse a los ojos y contar lo que se siente, lo que te pasa, a diario, pero frente a frente. A reírse de uno mismo y con el otro, no hay nada mejor para relacionarse de forma sana que el humor. A alegrarse y a disfrutar de los éxitos.
En segundo lugar, respetarnos y respetar. Tiene que ser mutuo. Esto es fundamental en una pareja, como lo es en cualquier relación. Sin respeto no puede haber amor. Nadie debería creer que el que te maltrata, ya sea de palabra como de hecho, te puede querer. El tema de los celos es un capítulo a parte, de que ya hemos hablado en varias ocasiones, pero que merece la pena detenerse.
Hay que saber diferenciarlos de aquellos sentimientos enfermizos, posesivos y que hacen que una persona neutralice a otra.
En tercer lugar, la admiración. Aquella que sentimos por la otra persona desde el principio y que es lo que hace que nos atraiga. Halagar, reconocer, hacer comentarios positivos.....eso es lo que forja la base de una buena convivencia.
En cuarto lugar, perdonar y saber pedir disculpas. ¡Qué difícil es a veces! Pero es fundamental, y dice mucho del que lo hace. No sabemos muy bien la importancia de este paso,
Y por último, por finalizar, ser flexibles y tolerantes. Darnos una tregua. Hay estudios que dicen que tras 20 minutos se normalizan nuestras funciones fisiológicas después de un enfado. Pues démosnos esos 20 minutos, no es mucho pedir, ¿no?
Tenemos que hacer algo por evitar esta violencia de género, y hay que hacerlo ya, y empezar con los más jóvenes. Enseñarles que la vida en pareja no es algo que tiene que doler, amargarte, hacer que seas otra persona, entristecerte, mantener una lucha constante de poder, ni hacerte sentir inferior. La vida en pareja tiene que hacerte feliz, si no no merece la pena.
Así lo veo yo, y así intento hacérselo ver a mis hijas.
Buena semana,


























