Para estar, hay que saber estar.
Si la vida fuera un viaje, nuestro mejor equipaje sería la buena educación.
Y si de un fondo de armario habláramos, la prenda indispensable sería el saber estar, el saber comportarse en cada situación con clase y con estilo. Con solo esa prenda podríamos asistir a cualquier evento.
Sabemos que una buena película no solo consiste en tener un buen diálogo y una buena trama, también la luz, el decorado, el maquillaje y el vestuario hacen que nos llegue de verdad, que nos enganche, y que la consideremos una obra maestra o un simple pasatiempo.
Esto mismo me ocurre a mi con los políticos. Necesito ver en ellos además de buenas palabras, promesas, y todas sus intenciones, una buena presencia, un saber estar ante cada eventualidad, un comportamiento adecuado a la posición que pretenden.

La vestimenta no hace al monje, pero ayuda, y al igual que la mujer del César no solo tiene que serlo si no también parecerlo, los políticos un tanto de lo mismo.
Cada ocasión tiene una etiqueta, y lo mismo que no vamos igual vestidos a una barbacoa que a un cóctel por respeto hacia los demás, los políticos, sean del color que sean, deben de tenerlo también presente.
Hasta la persona más humilde tiene un traje para la ocasión, y sabe cuando tiene que ponérselo.
Entra dentro de ese saber estar el saludar con educación, saber tratar a los iguales y a los que son distintos a ti, aguantar igual de bien las alabanzas como las críticas, saber ganar y saber perder.
Estas reglas son indispensables para cualquier político que se precie, ya sea de derechas, de izquierdas, de España o de cualquier otro país.
El todo vale no me convence, ni tampoco lo de que los modales no son imprescindibles, que hay políticos que son como el pueblo llano......no, excusas. El que quiera peces que se moje el culo, como se suele decir. No se puede pretender ser Presidente de un gobierno y no tener un cierto decoro, no se puede poner al mando de un colegio a uno de los alumnos de primaria, y si se hace, corramos con las consecuencias.
Para todo,
pienso, hay que tener un badaje, un rodaje, un aprendizaje. Se dice que el demonio sabe más por viejo que por demonio, y es verdad.
Por eso digo, que para estar hay que saber estar, para mi, al menos, fundamental.
Buen final de semana para todos, y ahora que viene una época de regalos, aprovechemos y un libro nunca viene mal.
























