Una primera cita......
Tengo que confesar algo y lo voy a hacer sin tapujos, aunque esto me cueste que una de mis hijas me diga todo lo que yo le he dicho durante mucho tiempo por hacer lo mismo.
Tengo que confesar.... que este verano me he enganchado a un programa de Cuatro que se llama "First dates". Si, un reality show, yo, la que siempre ha criticado este tipo de programas, si, lo confieso.
Lo primero que me atrajo de él fue su presentador, Carlos Sobera, ¡que me encanta!
Empecé a verlo por él, y después tengo que reconocer que me enganchó del todo.
En parte por mi ramalazo "mediador", en parte por rememorar esa primera cita que todos hemos tenido y que nunca se olvida.
Para los que nunca lo hayáis visto os diré que consiste en emparejar personas que previamente han escrito al programa en busca de un amor. Gente de distintas edades y condición, tanto heterosexuales como homosexuales, solter@s, separad@s.....
Con un vídeo casero se presentan y una vez que se definen como son, describen como les gustaría que fuera la persona con la que van a tener esa primera cita. Después el programa hará un trabajo psicológico bastante considerable de forma que una encaje con la otra.
Al principio las parejas que venían eran personas separadas o solteras, pero de una media de 30 años. Personas que por circunstancias familiares o de trabajo no tienen posibilidades de encontrar pareja o al menos de conocer gente interesante para mantener una relación.
Ya en los últimos programas, mi asombro, por no decir mi desconcierto, fue ver chic@s de 18, 19 y 20 años solicitando encontrar un amor, alguien que comparta su vida y sus aficiones.
Iba a decir ¡no me lo puedo creer!, pero sinceramente y siendo consciente de lo que nos rodea, ¡si me lo puedo creer!
En fin, me gusta ver como se desenvuelven y qué es lo que les interesa saber en esa primera cita de la otra persona. También me llama la atención la desenvoltura que tienen ante las cámaras y la facilidad con la que cuentan cosas tan íntimas.
El programa dura lo que dura una cena, y una vez intercambian impresiones y en alguna ocasión, "alguna que otra cosa más", deciden si quieren tener una segunda.
Cuando pienso en mi primera cita, ya hace muuuucho tiempo, recuerdo nervios, miradas, risas......y sobre todo mucha ilusión. El arte de conquistar no se debería de perder nunca, su intimidad, su complicidad, el desconocimiento, el desconcierto, y ese cosquilleo en el estómago que, si la persona que te cortejaba te gustaba, no dejabas de reirte por cualquier tontería. ¡Algo fantástico!
Tengo que decir que también tuve una cita a ciegas, yo no lo conocía y él a mi si. Fue en la facultad, una situación un poco extraña, ya que yo ya tenía novio, y hasta llegar a este punto pasé un buen mal trago. Quienes si se lo pasaron de lo grande fueron esas "queridas" amigas que estaban vigilando para ver lo que sucedía. ¡Eran otros tiempos!























