Presunción de inocencia & In dubio pro reo.
De los primeros principios que estudias en la carrera de derecho son estos dos.
La "Presunción de inocencia", como principio jurídico penal que establece la inocencia de la persona como regla. El "In dubio pro reo", en caso de duda siempre a favor del reo.
Los que no son profesionales del derecho desconocen sus diferencias pero seguro que si saben que el punto que tienen en común es el de que no podrá condenarse a nadie sin que se le haya practicado pruebas que demuestren su culpabilidad.
Hoy me apetece mucho, tal como están las cosas, reivindicar estos dos principios tan importantes que me parece que para muchos son desconocidos y para otros parecen olvidados.
El artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece: "Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en un juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias a su defensa".
Así mismo, el derecho a la presunción de inocencia supone que el imputado no tiene la carga de la prueba, sino que es la acusación, en su caso el Ministerio Fiscal, quien tiene que probar la culpabilidad de la persona a la que se acusa. Por lo que hasta tanto en el Juicio Oral no se practiquen pruebas de cargo lo suficientemente importantes como para enervar la presunción de inocencia, no procederá condena alguna.
Si nos vamos a nuestra Constitución, lo vemos reflejado en el artículo 24,2.
¿Qué es entonces el principio "In dubio pro reo"? En este caso es un principio penal según el cual el Juez o Tribunal, a la hora de valorar la prueba, debe actuar a favor del reo en caso de que tenga dudas sobre la culpabilidad del acusado. Hay ocasiones en que supondrá la absolución y en otras la no aplicación de circunstancias agravantes.
Vivimos en el siglo XXI, ya pasamos la época en que se lapidaba a la gente que se creía culpable sin que tuviera ocasión de ser ni siquiera condenada, y por aquellos que a lo mejor eran hasta más culpables que ellos.
Hoy en día es vergonzoso como se sigue haciendo lo mismo. Si no ya con piedras, si con las palabras, los escraches, los insultos, agravios....condenando a una persona antes de que lo haga la propia justicia.
Que fácil es con los medios de comunicación que tenemos en la actualidad levantar un falso testimonio de alguien. Y siempre algo queda, aunque después se demuestre que es falso. "El río cuando suena agua lleva", un refrán muy nuestro y que muchos hacen lo posible porque sea cierto.
Que fácil es quitarle la honra a otra persona, que si la "libertad de expresión", que tenemos derecho a que todos sepan lo que es fulanito, pero eso si, sin pruebas, porque lo digo yo......Que fácil.
La "turba" de la que hablaba hace poco no tiene humanidad, pero estoy segura que ellos si la exigen para si.
Tenemos unos derechos que se pisotean cada vez que algunos, amparados en la poca vergüenza, el odio, el resentimiento y por supuesto en la incultura, se empeñan en no dejarlos actuar.
Creo que nunca se ha vivido un momento político tan crispado como este, donde la compostura, la educación, el saber estar,......brillan por su ausencia.
Lo malo de todo esto es que lo pagamos los de siempre, amén del ejemplo que los más pequeños están teniendo.
Siempre he dicho que no solo se mata con un cuchillo o una pistola, también con la palabra se puede matar a una persona. Tengámoslo presente, y a todos esos que no tienen otra cosa que hacer que ir a gritar delante de cualquier causa pública, de vociferar insultos a quienes no se lo merecen, a escribir cosas que después no pueden demostrar, a los políticos que incitan a ello,.....que se miren la Constitución y se ilustren un poco.
A pesar de todo, a todos estos no podría desearles que les suceda lo mismo algún día para que vean lo que esa falta de principios conlleva, me parecería cruel. O pensándolo mejor..... ¡quizás sea la única manera de que consiguieran entenderlo!


























