Perdiendo los papeles.
¿En qué consiste la normalidad?, ¿cuándo podemos decir que una cosa es lo normal?
La normalidad de un comportamiento está vinculada a la conducta de un sujeto que no muestra diferencias significativas respecto a la conducta del resto de una comunidad.
Hoy en día hay cosas que se ven con cierta normalidad porque se convierten en conductas repetitivas y realizadas por grandes grupos de personas, aunque esos hechos "normales" sean por ejemplo insanos e incívicos. Hablo de la normalidad con la que vemos a los menores bebiendo alcohol en la calle, o tirados por los suelos, o dejando las basuras por donde quieran que formen las botellonas.
¿Todo esto a qué nos sigue llevando a ver con normalidad?
A que cuando vayan creciendo se conviertan en tiranos y mal contesten e incluso se vean en el derecho de denunciar a sus padres si estos le dan una bofetada.
En fin......así podría seguir enumerando cosas que llamamos "normales" pero que no lo deberían ser.
Toda esta reflexión me lleva a pensar en que a base de hacer una conducta repetitiva y apoyada por un grupo de personas se va normalizando aunque sean delictivas o amorales o no tengan ningún sentido.
Y a pesar de ver que todo esto pasa a nuestro alrededor, tampoco me gusta generalizar.
Ni todos los jóvenes son de botellonas, ni todos los padre son de los que se dejan amedrentar por ellos a la hora de educarlos, ni........, no, hay de todo.
Por eso, me gustaría decirle a la Junta de Andalucia, que antes de hacer un anuncio en detrimento de los "piropos", considerándolos como "violencia machista", defina bien lo que es un piropo.
Lo que se ve en los anuncios es otra cosa, menos un piropo (palabra o expresión de admiración, halago o elogio que se dirige a una persona).
Una cosa es la palabra grosera que te pueda vociferar un inculto moral, el agravio o acoso al que te pueda someter los hechos de un descerebrado, y otra muy distinta es la palabra o frase que alguien, con la intención de alabarte, pueda decirte al verte por la calle.
No queramos demonizar a los hombres queriendo hacernos ver que todo es lo mismo. Ni todos son como los pintan en los anuncios ni todos van con esas intenciones.
El miedo que me da es que terminemos viendo como "normal" que todo lo que un hombre nos pueda decir se convierta en un delito porque es "violencia machista".
Señores y señoras de la Junta, persigan a esos que despotrican e insultan, a aquellos que arremeten contra las mujeres con intenciones maliciosas, pero no metan a todos en un mismo saco.
Estamos perdiendo los papeles, y lo malo es que con la repetición de los hechos, a base de anuncios y prohibiciones terminamos con algo tan bonito como es la imaginación de un hombre al decir un piropo, con lo poético y lo galante.
Yo, más que prohibir, empezaría con educar. Educar en respeto. Ahí está el quid de la cuestión.
Buena semana, y por favor que se sigan los hombres atreviendo a decir piropos a las mujeres, y si es posible a algunas de las que están en la Junta, a ver si aprenden a distinguir una cosa de la otra. A lo mejor es que no han recibido uno en su vida, y.... ¡lo mismo terminan gustándoles!





















