"... apasionados de la palabra, de los sentimientos... De todo aquello que hace que la vida sea mejor. Con gusto mediador"
Hola:
Somos Sebastián García y Carmen Sánchez, y en esta segunda etapa de nuestras vidas surge la idea de crear "Con Actitud y Media". Psicólogo y abogada que tienen como nexo en común la pasión por la mediación, la ilusión de hacer que la vida sea mejor con la palabra y la cultura del acuerdo.
Este es nuestro momento de "desaprender para aprender", como tantas veces nos ha dicho nuestro querido Javier Alés Sioli, y nos encantaría compartirlo con todos vosotros, con toda la ilusión del mundo. Intentaremos desde una frase diaria, comentar, contar... reflexionar en definitiva para hacer que "cada día cuente". Contaros también nuestros logros y nuestros avatares. Os esperamos.

martes, 21 de junio de 2016

21 de junio de 2016
Por favor, buenas noticias.




Nunca me había parado a pensar por qué los telediarios y cualquier noticiario abren siempre con una mala noticia y si puede ser catastrófica, mejor que mejor. Según los expertos porque vende más lo malo que lo bueno. Una muerte más que un nacimiento, un divorcio más que una boda......
Esto hace que muchas veces no ponga el telediario a la hora de comer, todo es violencia, calamidades, peleas......
Ahora con esto del mundial y la que están organizando por ahí los grupos ultras, lo que se ve es siempre lo mismo, los bestias estos dando mamporrazos, rompiendo escaparates, cargándose coches.
Por eso agradezco tanto cuando veo algo diferente, un anuncio donde la gente es cordial unos con otros aunque sean de equipos distintos, de diferentes  nacionalidades. 
Que al final parece que todos somos como una minoría, y esto hace que no valoremos las buenas cosas, las buenas acciones.

Si tuviera que hacer un periódico hoy y solo pudiera poner buenas noticias, desde luego que no me iba a ver lo que dicen los noticiarios ni la prensa, porque seguro que de ahí no cogería ni una sola.
Me iría a la calle y me dedicaría a observar a la gente. Y nos soprendería mucho.
Gente amable que te saca una sonrisa con un buen piropo(espero que no les moleste a las feministas), voluntarios que ayudan a algunos ancianos a dar un paseo, niños jugando en la calle porque han terminado los colegios, bares llenos, un clima estupendo para ir en bicibleta, un río que facilita el deporte naútico, mucho extranjero dejando sus buenos cuartos en nuestra ciudad, el buen sentido del humor, jóvenes con ganas de comerse el mundo......
¿Son o no son buenas noticias? y las vemos todos los días, ¿pero las apreciamos?
Ya se que esto no vende pero quiero pensar que a pesar de todo, y dándonos cuenta de lo que nos rodea, la vida puede ser estupenda y que la gente jóven también debe ser consciente de ello. Vivir en el pesimismo y en la crítica contínua no hace más que gastarnos las energías para emprender cosas nuevas. Hay vida detrás de la política y del fútbol, oportunidades buenas que no hay que dejar de aprovechar y para ello hay que tener los ojos bien abiertos y dirigidos a ver lo bueno, y que no nos entretengan con lo peor.

Esta madrugada comenzó el verano a las 00, 34 horas, y será el día más largo del año y con luna llena, así que aprovechémoslo propiciando buenas noticias.

martes, 14 de junio de 2016

14 de junio de 2016
¿Buena suerte, mala suerte?¡Quién sabe!



Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos.

Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse con él, y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: «¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?

Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: «¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?»

Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?»

Una semana más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota le dejaron tranquilo.

¿Había sido buena suerte?.... ¿Mala suerte?..... ¿Quién sabe?......

Me encanta este cuento porque refleja la importancia de saber aceptar aquello que nos viene y que no podemos cambiar. ¿Es bueno lo que nos pasa, es malo?, no lo sabremos. Es el destino, y yo digo que por algo será.
Cuando nuestro mundo parece que se está derrumbando y no le encontramos ningún sentido a lo que nos sucede, hay que recordar que no conocemos el motivo, el porqué ha sucedido, no conocemos lo que viene detrás, la película completa de nuestra vida.
Todo es relativo, lo que es positivo para unos puede ser negativo para otros. Lo que a primera vista puede parecer un contratiempo, a la larga puede ser algo beneficioso para nuestra vida.


En esos casos recuerdo esta historia, y me pregundo: ¿Qué es bueno, qué es malo? ¡Quién sabe!

martes, 7 de junio de 2016

 7 de junio de 2016
Cura y no es una medicina, ¿qué es?



Hoy empiezo con un acertijo. Harta de tanto político, de tanta noticia negativa, de tanta violencia, necesitamos desconectar un poco y darle alegría al cuerpo.
Existe una cosa que no cuesta dinero, que nos pone en marcha, previene enfermedades, nos sube la moral, es adictiva y además nos deja un cuerpo estupendo,  y no, no son pastillas ni medicamentos, ¿qué es?
Efectivamente, EL DEPORTE.
El ejercicio físico, cualquiera, ya sea andar, correr, nadar, montar en bici......todo lo que suponga mover el esqueleto, bailar, es fantástico. No solo nos reporta un cuerpo mejor, si no que nos aporta efectos positivos, beneficios psicológicos.
Con solo practicarlo media hora diaría nos mejora la memoria, el aprendizaje, el humor. Y esto no lo digo yo, lo dice un eminente psiquiatra de la Universidad de Harvard, John Ratey en su libro "La Ciencia Nueva y Revolucionaria del Ejercicio y el Cerebro".
Ahora que estamos con la operación biquini, con los días más largos, los sueldos más cortos y con las vacaciones de verano a la vuelta de la esquina, a ver quien da más por tan poco.
¿Que cuáles son los beneficios que nos ofrece el ponernos el chandal, o no, un ratito a tan bajo coste?
Pues paso a describirlos:

1.- Reduce los síntomas de la depresión y de la ansiedad, ya que el ejercicio físico libera endorfinas que son las que producen la sensación de felicidad y euforia.
2.- Reduce el estrés, ya que también incrementa la producción de norepirefrina, que es un componente químico que hace que el cerebro pueda moderar la respuesta al mismo.
3.- Mejora la autoestima, la imagen de uno mismo, lo que hace que nos valoremos más y mejor.
4.- Mejora las relaciones sociales, debido a ese aumento de la autoconfianza.
5.- Previene el deterioro cognitivo, ya que con la actividad física se consigue aumentar las sustancias químicas del cerebro que previenen la degeneración de las neuronas del hipocampo.
6.- Mejora la memoria y aumenta la capacidad cerebral, al incrementarse esa producción de células del hipocampo.
7.- Ayuda a controlar la adicción, ya que el cerebro libera endorfina que es el neurotransmisor de la recompensa.

Y así podría seguir con una lista interminable. No creo que exista nada que de tanto por tan poco. Asi que no tenemos excusa, todos tenemos algún "talento", unos montar en bici, otros son  buenos bailarines,  a otros les gusta darle a la pala o bien a la pelota. En fin, que hay para todos los gustos.
¿Quién va a renunciar a todos estos beneficios a cambio solo de unos minutos de su tiempo?

martes, 31 de mayo de 2016

31 de mayo de 2016
¡Basta ya de tantos "luegos"!




¿Os habéis parado a pensar alguna vez cuántas cosas dejamos para "luego"?
Postergamos, es decir, dejamos atrasado en el espacio o en el tiempo. O lo que es lo mismo, posponemos, aplazamos, demoramos,.....en definitiva, descuidamos o despreciamos.
A mi me pasa, aunque tengo que reconocer que cada vez menos, quizás desde que hago mindfulness, ya que jugamos con el "aquí y el ahora".
Luego te llamo, luego lo hago, luego lo recojo (esto lo escuchamos a diario las madres que tenemos hijos adolescentes), luego, luego, luego........y después ni llamas, ni lo haces, ni lo recoges.

¿Y si luego es demasiado tarde? 

Si esto lo trasladamos al terreno emocional, ¿cuántas veces dejamos de decir lo que sentimos por otra persona porque no nos parece el momento oportuno, y el "luego" se convierte en "nunca"?

No somos eternos, y muchas de las cosas que atrasamos, porque vamos con prisas, porque no es el momento, porque siempre hay otra cosa que hacer antes, porque creemos que lo vamos a poder hacer después,.......al final le quitamos importancia y pensamos, ¡bueno, hoy no ha podido ser, ya será mañana! Pero mañana volvemos a hacer la misma jugada, o lo que es peor, no hay mañana.

Es una de las malas costumbres que tenemos, la de usar los "luegos" en vez de los "ahoras".
Cuando eres consciente de ello y empiezas a hacer las cosas en el momento en el que lo dices o lo sientes, cambia todo mucho. Parece que te cunde más el día. Te encuentras hasta mejor contigo mismo. Al llegar la noche, cuando haces balance de lo que has hecho y lo que has dejado de hacer, el hecho de haber utilizado más el "ahora" que el "luego" te reconforta y te da seguridad. Todo es ponerse y darse cuenta cuando se utiliza esa palabra y cambiarla. Con ese simple gesto conviertes en rutina algo que antes costaba trabajo hacer y ahora lo hacemos sin "casi" darnos cuenta.

Hacemos nuestra una buena costumbre, como tantas otras. Fácil de poner en práctica a pesar de esta vida tan ajetreada que llevamos. Es como soltar lastre, dejar de arrastrar cosas que hemos ido relegando y que nuestro subconsciente nos va recordando a lo largo del día, haciéndonos sentir culpables.
¡Fuera la procrastinación!

Empezamos nuevo mes, que según algunos lleva su nombre por Junio Bruto, otros creen que era en honor a la juventud, y otros por la diosa Juno. Que cada uno piense lo que quiera.
Su flor la rosa y su piedra la perla.

Buena semana y siguiendo el refranero: "Si mayo bien llovió, seco a Junio sacó".





martes, 24 de mayo de 2016

¿Tener inteligencia es tener talento?

24 de mayo de 2016
¿Tener inteligencia es tener talento?



¿Sabemos qué diferencia hay entre una y otra palabra? ¿Todo el que es inteligente es talentoso? o ¿El que tiene talento es siempre una persona inteligente?
Empiezo la semana con este tema tan apasionante y que tanto nos debería interesar, no solo para nuestro desarrollo si no también para el de nuestros hijos.
La semana pasada asistí a una conferencia de Jose Antonio Marina, filósofo, escritor y pedagogo, para la presentación de su libro "Objetivo: generar talento", y desde que salí de ella me rondaba la necesidad de escribir sobre este tema.

Hay una frase de Forster que me encanta y es: "como voy a saber lo que pienso, si todavía no lo he dicho", y esto es lo que creo que nos ocurre a casi todos, y en especial a los jóvenes en la adolescencia.
Jose Antonio Marina dice que la inteligencia práctica es superior a la teórica, porque es capaz de pensar posibilidades y después realizarlas. El que más o el que menos tiene a lo largo de su vida un proyecto, que no es otra cosa que un anticipo del futuro que se desea, y por el que va a luchar por conseguir, poniendo para ello todo lo necesario para convertir esas irrealidades que se piensan en realidades.
"No me basta con ser, tengo que hacer" aseguraba María de Maeztu, y yo lo comparto al cien por cien, ya que la realidad no se compone solo de lo que existe si no también de lo que nosotros seamos capaces de crear.
Siguiendo la filosofía de Marina, emprender es un modo de vida, una actitud ante la realidad. Es inventar un proyecto más o menos difícil y llevarlo a cabo. Es una aventura, una actitud confiada hacia el futuro.
Para esto y mucho más necesitamos una buena Educación, y que ésta no sea la culpable de desviar a la gente de sus talentos, como decía Ken Robinson, si no que sirva para ayudar a los niños a llevar a la realidad sus aptitudes, como decía Erich Fromm.
Ser inteligente debería hacernos tener una inteligencia resuelta, con la que aprendiéramos a resolver problemas vitales al igual que aprendemos a solucionar problemas de física o de química.
La adolescencia es una etapa decisiva, y es el momento idóneo para adquirir fortalezas, suplir carencias y hacer proyectos.
¿Cómo sería una sociedad en la que el centro de la Educación fuera la de enseñar a los adolescentes a tomar decisiones? Cuatro decisiones bastarían: decidir pensar mejor, decidir sentir mejor, decidir ser más libre y la construcción del carácter.
Casi ná. Termino con una frase de Marina,"el fin de la educación es aumentar la probabilidad de que suceda lo que queramos".
Muy buena semana,, y dedico este artículo a todos aquellos que están en proceso de poner en marcha una aventura, ¡a por todas!

Va por vosotras, Andrea y Gemma.


martes, 17 de mayo de 2016

17 de mayo de 2016
Somos hijos de esta época....incluso como padres.



¿Nunca os habéis preguntado por qué nuestros hijos no se parecen a nosotros en determinadas cosas cotidianas? ¿Por qué si les hemos dado una educación, si lo ven en casa, si ven que nosotros somos de esta u otra manera....ellos no?
Por la sencilla razón de que son más hijos de esta época que de nosotros mismos, como decía una amigo mío.
Si en casa están cansados de ver y de oír determinadas cosas, que tenemos una serie de costumbres... ¿cómo es que ellos al final, cuando no tienen a una madre "pesada" encima, hacen justamente lo contrario? Porque es lo que hacen todos los demás.
Es así, y cuando lo asimilas te coges menos rebotes, porque nosotros, como hijos, también hemos sido más hijos de la época en que nos tocó vivir que de nuestros padres,
pero quizás un poquito menos, ¡eran otros tiempos!
Lo malo de esto no es que nuestros hijos sean "hijos de esta época", es que muchos padres también lo sean.  Que adquieran costumbres y hábitos de sus propios hijos, siendo lo normal que fuera al revés, pero....
Padres ya cuarentones poniendo morritos en las fotos, enganchados al facebook o a determinado reality show de adolescentes.
¿Es esto normal? No recuerdo eso en mi juventud con mis padres. Ahí si existía claramente la diferencia generacional. Hoy en día la línea es tan fina que hay veces que cuesta distinguir a unos y a otros.
Hay padres de 40 más infantiles que sus propios hijos, a los que incluso avergüenzan por las redes sociales.
Nos quejamos muchas veces de que los niños de hoy en día maduran más tarde, que todavía están en casa y que no tienen sentido de la responsabilidad. Pero ¿nos hemos parado a pensar cómo son los padres?
Estamos viviendo con una generación que tiene poco definido su forma de actuar, que no se sienten de allí pero que tampoco son de aquí. Clones de modas, sin querer envejecer ni madurar, los eternos adolescentes.
Y no, no me estoy refiriendo a los hijos,me estoy refiriendo ......a los padres.

Buena semana de sol y calor. 

martes, 10 de mayo de 2016

10 de mayo de 2016
¿Eres de Rousseau o de Hobbes?



Esa es la pregunta que le hicieron un día a un amigo mío, Josemi Valle, y autor de la obra "La capital del mundo es nosotros", tal como cuenta en la misma.
Comienza sus páginas con Aristóteles y su ya conocida frase :"El hombre es un animal político por naturaleza, y quien crea no serlo es un Dios o un idiota".
Nos lleva a lo largo de su escritura a hacernos ver que vivimos intercomunicados, y que más que aprender a vivir habría que aprender a convivir. Que en el relato de cualquiera de nuestros sentimientos siempre hay alguien que no somos nosotros, es decir "los demás".
Al contrario de lo que sentenciaba Sartre: "El infierno son los otros", afirma que más bien ocurre lo contrario, el infierno es una vida en la que no hay otros.
Se atreve a decir "yo le debo todo a todos", contraviniendo la tan socorrida muletilla "no le debo nada a nadie" o "soy una persona hecha a mi misma", las cuales subestiman los lados comunitarios y propende a desligarnos de nuestra condición de prestatarios de los demás.

El libro tiene innumerables reflexiones y todas muy interesantes, pero me quedo con esta primera parte del libro de la que he sacado bastante provecho.
Queramos o no queramos dependemos de los demás para poder vivir. Necesitamos cariño, atención, aprecio, aceptación, diálogo....., en definitiva y en el fondo somos un poquito de cada una de las personas que nos han influido a lo largo de nuestras vidas, para bien o para mal.
Volviendo al título del artículo, ¿eres de Rousseau y o de Hobbes?
El primero dijo que "el hombre es bueno por naturaleza pero que al vivir en sociedad se corrompía".
El segundo, cobijaba una visión encapotada del ser humano que resumió en la amarga sentencia "el hombre es un lobo para el hombre".
Ni tanto ni tan calvo, y como decía el humorista Jose Luis Coll, y que también se recoge en el libro, "el hombre es como es, y bastante desgracia tiene con ser así". Bueno hay que tomarlo con humor, mejor pensar que no somos ni buenos ni malos.
Somos ambas cosas a la vez, y como decía Pico de la Mirandola, "el ser humano es el único animal con la suerte proteica de erigirse en el arquitecto de su propia vida". Convertirnos en ángeles o demonios depende absolutamente de nosotros mismos.
El libro no tiene desperdicio. Tuve la suerte, como él mismo me decía en la invitación que me mandó para asistir a su presentación, de estar en la capital del mundo y en la Vida es bella al mismo tiempo, y .....mereció la pena.
Buena semana lluviosa, y si queréis una lectura para estos días, os la recomiendo, saldréis un poquito más sabios.